Eutanasia


Definición

El término eutanasia deriva del griego: "eu" (bien) y "thanatos" (muerte). Es todo acto u omisión cuya responsabilidad recae en personal médico y no médico o en individuos cercanos al enfermo, y que ocasiona la muerte inmediata de éste.
La eutanasia, es decir, el acto deliberado de poner fin a la vida de un paciente, aunque sea por voluntad propia o a petición de sus familiares, es contraria a la ética.
Clasificación

1. Eutanasia directa: Adelantar la hora de la muerte en caso de una enfermedad incurable, esta a su vez posee dos formas:


a) Activa: Consiste en provocar una muerte indolora a petición del afectado cuando se es víctima de enfermedades incurables muy penosas o progresivas y gravemente invalidantes.

b) Pasiva: es en la cual se deja morir intencionadamente al paciente por omisión de cuidados o tratamientos que son necesarios y razonables.

2. Eutanasia indirecta: Consiste en efectuar procedimientos terapéuticos que tienen como efecto secundario la muerte.

3. Eutanasia voluntaria: es la que solicita el paciente de palabra o por escrito.

4. Eutanasia involuntaria: es la que se aplica a los pacientes sin su consentimiento.

Argumentos a favor de la Eutanasia

“Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” (según Declaración Universal de los Derechos Humanos). Es a partir de éste planteamiento, que existen personas que están de acuerdo de que si alguien manifiesta querer morir o la suspensión de todo tratamiento médico, se respete su decisión y se le ayude a morir, es decir, se ejerza la Eutanasia o Suicidio asistido.
“se dejará morir a quienes no sean sanos de cuerpo” (Platón (427 – 337 a.C), en su obra La República). Este argumento, que surge en la antigua Grecia, se caracteriza porque en esa época la concepción de la vida era diferente, en donde una mala vida no era digna de ser vivida.
Tomás Moro, pensador, humanista y últimamente proclamado santo, afirma en su obra Utopía (1516), que, por una parte, se debe prestar a los moribundos todo cuidado y solidaridad, pero considera que en casos de dolores extraordinarios se puede recomendar poner término a su vida.
Actualmente existen muchos grupos y/o asociaciones que están a favor de que se ejerza la Eutanasia; son alrededor de 37 grupos a favor en todo el mundo, los cuales han tratado de legalizarla. Además hay países que han logrado, en cierta forma, legalizarla, con diferentes grados de aceptaciones; estos países son: Holanda (1984), Estados Unidos (Oregon 1994, Nueva York 1996), Japón (1995), Australia (1995), Camboya (1997), Colombia (1997) y Bélgica (2002).

La situación en Chile es determinante, la eutanasia está totalmente prohibida; sin embargo existe un Proyecto de ley que ingresó a la cámara de diputados, el año 2006, que busca otorgar el derecho de los pacientes terminales a acelerar su muerte para evitar el sufrimiento físico. Este proyecto fue presentado por los diputados Fulvio Rossi, Carolina Tohá y Denisse Pascal.
En el entorno del área de la salud, se plantea, con respecto a la eutanasia, que la introducción del
consentimiento informado en la relación médico-paciente, y para éstas situaciones, la elaboración de un documento de voluntades anticipadas sería una buena manera de regular las actuaciones médicas frente a situaciones donde la persona pierda total -o parcialmente- su autonomía para decidir.

En relación a lo planteado como “documento de voluntades anticipadas”, los grupos a nivel mundial que están a favor de la eutanasia creen que es necesario promover los “testamentos de vida”. Estos son documentos legales en los que el paciente pide que, en caso de quedar incompetente, se le retiren medios extraordinarios de conservación de la vida, es decir, que en determinadas circunstancias no se le aplique cualquier tratamiento que le prolongue la vida.

Derecho Comparado


Hace referencia a la revisión de las legislaciones de la órbita comparada, muestran las distintas formas que se castiga o penaliza la eutanasia, pues su regulación va estrictamente relacionada con el tema.

Artículo 143.

1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años.
2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona.
3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.
4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este Artículo.

Argumentos en contra de la Eutanasia

Los argumentos en contra planteados por una parte de la población inciden en la inviolabilidad de la vida humana, la defensa de su dignidad independientemente de las condiciones de vida o la voluntad del individuo implicado, y las repercusiones sociales de desconfianza que podría conllevar la eutanasia.


La Asociación Médica Mundial considera contrarios a la ética tanto el suicidio con ayuda médica o suicidio asistido, como la eutanasia, por lo que deben ser condenados por la profesión médica. En cambio recomienda los cuidados paliativos, los cuales son otorgados a los pacientes terminales para aliviar en parte su dolor y suplir sus necesidades básicas sin inclinar la balanza ni hacia el lado del encarnizamiento terapéutico, ni mucho menos hacia la eutanasia. Este método es también llamado Ortotanasia.

Dentro de los grandes detractores de la utilización de la eutanasia están las distintas religiones, tanto las cristianas como la Iglesia Católica, Evangélica y Pentecostal, al igual que la religión Anglicana, Luterana y Musulmana. Las cuales defienden el derecho a la vida basándose en que esta es otorgada por Dios y solo puede ser quitada por Dios. Algunas de estas tienen una posición más firme y otras dejan cierto espacio al libre albedrío.

Algunos argumentos generales utilizados son:

-Al aceptar la eutanasia se acepta que algunas vidas son menos valiosas que otras.
-Podría no estar en el mejor interés de un paciente.
-Afecta a los derechos de otras personas no solo los del paciente.
-Un cuidado paliativo adecuado la hace innecesaria.
-Permitirla conducirá a un cuidado menos riguroso para el enfermo terminal.
-Expone a personas vulnerables a presiones para dar término a su vida.
-Es el comienzo de una pendiente resbaladiza que favorece eventuales abusos.
-Da mucho poder a los médicos.
-No hay una merma de regularla adecuadamente.

Existen diversas explicaciones sobre los argumentos en contra de la eutanasia, los cuales pueden ser agrupados y explicados de la siguiente manera:

Dignidad y calidad de vida: toda vida humana tiene una dignidad absoluta, independientemente de las circunstancias concretas en que se viva y que esta dignidad no depende de la calidad de vida, sino que la capacidad de pensar dignifica al hombre; la capacidad de amar, y sobre todo, la de recibir cariño, le hacen algo insustituible en la sociedad. Las personas siempre conservan su dignidad y su libertad, aunque pierdan su independencia para valerse por si mismos, por lo que permanece el derecho a seguir viviendo.

Los motivos por los que se pide la eutanasia son removibles: La eutanasia habitualmente se pide por dos motivos: dolor físico o sentimiento de soledad y de ser una carga para los demás. Estos dos motivos son perfectamente removibles, por ejemplo con la ayuda de la medicina paliativa, la cual es capaz de evitar el 80% del dolor físico; también están los movimientos de voluntariado y acción social; el deber de la familia, la cual debe estar apoyando y acompañando al enfermo.

Justicia: Se les deben entregar a los enfermos todos los recursos y cuidados necesarios, los cuales le corresponden como un derecho de cualquier ciudadano.

No se puede exigir a un médico que quite la vida a un paciente: El juramento hipocrático ha guiado la profesión médica durante siglos: el médico no puede quebrar la confianza del paciente, confianza que fundamenta su relación. Puede dejar morir, evitando así el encarnizamiento terapéutico, pero no puede causar la muerte.

Teoría de la pendiente resbaladiza: Con la legalización de la eutanasia, la pendiente se inclina hacia el extremo opuesto, volviéndose la eutanasia una opción sobre utilizada, pasando a llevar las mimas normas que la regulan.

Presión sobre el enfermo, que pasa a ser el responsable de la situación propia y familiar: Este argumento se basa en la presión que pueden llegar a causar los familiares involuntariamente sobre los enfermos, llegando a hacer que se sientan una carga y una molestia para sus familiares, llevándolos finalmente a optar por la eutanasia.

Imposibilidad de regulación objetiva de las causas: La eutanasia trata de justificarse en un sufrimiento insoportable que padece el enfermo. Pero el dolor es algo físico, evaluable, pero el sufrimiento no. Por la dificultad para valorar el sufrimiento de una persona, se imposibilita la opción de establecer de esta manera una pauta o protocolo para la toma de decisiones.

Posición de las religiones con respecto a la Eutanasia: Los argumentos que utilizan para defender su oposición tienen que ver con sus creencias religiosas, las cuales varían de una religión a otra, sin embargo todas concuerdan de acuerdo a sus respectivos Textos o Escrituras Sagradas en los siguientes puntos:


-La vida es un regalo de Dios y solo puede ser tomada por Dios.
-Los seres humanos son valiosos porque son hechos a imagen de Dios.
-Todas las vidas humanas son igualmente valiosas.
-El proceso de morir es espiritualmente importante y no debe ser perturbado.

Aspectos éticos relacionados con enfermería

1.- LA ENFERMERA Y LAS PERSONAS

1.2 La enfermera puede abstenerse de participar en procedimientos reñidos con sus convicciones éticas, dando el aviso correspondiente. Si en forma circunstancial o de emergencia debe participar, tiene la obligación de proporcionar la mejor atención.

Análisis:

Basándose en este punto, si la enfermera se encuentra en una situación en donde se le exija la participación de la ejecución de la eutanasia, ella se encuentra respaldada por éste punto del Código de Ética de Enfermería, pudiendo actuar basándose de acuerdo a sus propias convicciones.

2. LA ENFERMERA Y EL EJERCICIO DE LA ENFERMERIA

2.1 La enfermera es responsable de los cuidados de enfermería que ella o los miembros de su equipo proporcionan a las personas y debe rendir cuenta de ello.

Análisis:

El profesional de enfermería debe hacerse responsable de todas las acciones aplicadas al paciente, por lo tanto si éste se ve involucrado en un procedimiento relacionado con la eutanasia, solo él es responsable y se debe hacer cargo de sus acciones y consecuencias que éstas puedan traer. Esto también incluye cuando el profesional delega acciones a otros funcionarios como por ejemplo los técnicos paramédicos.

2.5 La enfermera debe abogar por el uso de avances científicos y tecnológicos compatibles con la seguridad, la dignidad y los derechos de las personas.

Análisis:

A partir de éste punto del Código de Ética, se puede decir que el profesional de enfermería puede utilizar cualquier medio o instrumento tecnológico para otorgar los cuidados al paciente. Sin embargo éstos deben ser compatibles con la dignidad y los derechos de las personas; pues si los cuidados otorgados involucran el encarnizamiento terapéutico del paciente, estos principios se ven transgredidos.
En situaciones relacionadas con la eutanasia, este punto se ve en conflicto debido a que en estos casos se debate constantemente la dignidad y los derechos del paciente, específicamente relacionados con la autonomía que tiene éste para elegir lo que quiere con respecto al tratamiento y resolución de sus enfermedades.

Dilemas Éticos relacionados con la Eutanasia

1º Autonomía del paciente: Considerar el derecho del paciente a decidir la terminación de su vida y resolver si su autonomía llega al punto de justificar que elija el momento y la forma de su muerte. En otras palabras, si es dueño de su vida, al grado de decidir su final, cuando el sufrimiento que le impone una enfermedad le resulta intolerable. Hay quienes piensan que la decisión sobre la terminación de la propia vida es la última expresión de libertad del individuo y que la vida es un derecho y no una obligación. Pero también hay quienes creen que nadie es dueño de su vida como para decidir su final. Ambas posiciones son respetables, de manera que lo decisivo en este punto es lo que cada paciente considere.

Dentro de esta concepción, uno de los problemas morales de fondo es saber cuándo la vida ya es más un mal que un bien. Los valores sobre los que esto gira son la dignidad y la autonomía. La autonomía moral tiene que ver con la autorrealización. Es la decisión subjetiva del individuo la que sirve para calificar su vida de valiosa o no. El es quien tiene la última palabra sobre qué vale la pena vivir y qué no, y sobre si su derecho a la vida ya se ha convertido más bien en una obligación.

2º Involucrar a otros en la decisión de morir: Si hay pacientes que piensan que tienen el derecho a decidir el final de su vida, lo que sigue es preguntarse si un paciente tiene derecho a involucrar al equipo medico tratante en esta decisión.
Se puede justificar que un paciente pida ayuda a su médico para morir por varias razones:
a) porque no hay más alternativas de tratamiento ni manera de aliviar su sufrimiento
b) porque acepta el final de su vida, pero quiere evitar una situación indigna
c) porque quiere estar acompañado al morir y quiere un final que no signifique un sufrimiento adicional
d) porque quiere asegurar su muerte
e) en algunas ocasiones, porque está físicamente incapacitado para quitarse la vida por sí mismo.

3º ¿El equipo de salud debe responder ante la decisión de un paciente que desea morir?: Si se justifica que un paciente pida ayuda al equipo de salud para morir, sigue preguntarse si éste tiene algún deber de responder a esa petición tan especial. No se trata de un deber en sentido jurídico. En los lugares en que se permite la muerte médicamente asistida, los médicos nunca están obligados a responder a la solicitud del paciente si consideran que tal acción va en contra de sus valores. La pregunta se plantea en el sentido de un deber de solidaridad.

4º Garantías Legales para Pacientes y Equipo de Salud: Quienes no están de acuerdo con la opción de adelantar la propia muerte, deben aceptar que otras personas sí lo están y que lo realmente importante es garantizar que se respete la voluntad de unas y otras. Así, el paciente que tome la decisión de pedir ayuda para morir, podrá estar acompañado en todo momento y morir en las mejores condiciones sin arriesgar legalmente a nadie.

5º Dignidad en situaciones irreversibles: Postergar la muerte está plenamente justificado mientras se consiga alargar una vida que vale la pena vivir a quien la vive, pero cuando la elección no está entre morir o no morir, la elección es morir lo mejor posible, dignamente. Cuando el médico se da cuenta de que los tratamientos son inútiles para lograr la curación, debe cambiar su objetivo y acordar con su paciente las acciones médicas para aliviar su dolor y otros síntomas que lo afecten. Ésta es una decisión muy difícil, no porque haya duda de que esto sea lo más conveniente, sino porque se requiere admitir, en la comunicación entre médico y paciente, que éste se encuentra en la etapa final de su vida. Así, el paciente podrá tomar una serie de decisiones adicionales sobre la forma en que quiere vivir esa etapa, si quiere estar en su casa (suponiendo que sea posible) y qué tratamientos médicos quiere recibir y cuáles no.

6º Anteponer el tratamiento médico a la dignidad de las personas: El morir dignamente es que se respete la dignidad del moribundo, existen
procesos de fallecimiento en que medidas de encarnizamiento médica entran en conflicto con la dignidad de la persona, no se debe, entonces, anteponer el tratamiento médico a la dignidad de la persona
.

7º Estado Vegetativo Persistente: Es importante señalar que los pacientes en EVP están vivos, ya que el término “persistente” indica sólo que el estado vegetativo tiene una larga duración, pero no significa lo mismo que “permanente” o “irreversible”. Éste es precisamente uno de los dilemas más difíciles a los que se enfrenta el equipo de salud y, sobre todo, los familiares, pues frecuentemente conservan la esperanza de una recuperación, a pesar del tiempo transcurrido, casi siempre alimentada más por el deseo emocional de que ésta ocurra, que por la presencia de signos o síntomas de mejoría.

Análisis de los dilemas éticos en base al principalismo

Primer y Quinto Dilema:

-Autonomía del paciente
-Dignidad en situaciones irreversibles

Principio de Beneficencia: La dignidad se ve también involucrada, ya que una persona se siente digna si es respetada en todos los sentidos, en especial en su capacidad de decisión. Se debe hacer la siguiente pregunta: ¿se está haciendo un bien al paciente si se deja que éste decida si pone fin a su vida? Aquí entra en juego la capacidad para juzgar cuándo la vida se vuelve un mal, más que un bien, para el diario vivir del paciente.

No maleficencia: Primero se debe preguntar si la provocación de la muerte de una persona a través de la eutanasia se está haciendo un mal o se está provocando daño. Algunos dirán que la muerte en sí es algo perjudicial, ya que se pone fin a la vida de una persona, pero otros que la muerte es evitar el sufrimiento es, decir, un daño mayor. Al tomar en cuenta la autonomía de una persona se debe ver qué es para ella la muerte, un alivio o un daño a su persona. Poner en la balanza qué causa más daño: una vida llena de sufrimiento a costa de una enfermedad incurable o bien un fármaco letal o ayuda a morir que termine con su vida para siempre.

Principio de autonomía: Este principio implica el derecho a la información y a tomar decisiones sobre “su persona”, por lo tanto es importante dar valor a las consideraciones de las personas autónomas, conocer cómo vive su enfermedad, su proyecto vital; y una forma de respetar la autonomía es promover en la práctica la participación del propio enfermo y de su familia en la toma de decisiones.

Principio de Justicia: Toda persona tiene pleno derecho a elegir o rechazar algún tratamiento. También tiene derecho a recibir todos los tipos de tratamientos para una mejor calidad de vida o un bien morir; si una persona pretende darse muerte o pide que otros la ayuden a morir o rechaza algún tratamiento, está anulando su dignidad y sus derechos con carácter definitivo; por eso el Derecho no se desentiende de esa decisión, sino que la considera ineficaz y obliga a poner los medios para evitar que sea irreversible.

Segundo Dilema y Tercer Dilema

-Involucrar a otros en la decisión de morir
-¿El equipo de salud debe responder ante la decisión de un paciente que desea morir?

Beneficencia: El hacer el bien al paciente se ve totalmente en discusión, ya que universalmente la vida es considerada un bien y la muerte un mal. Pero no se ha tomado en cuenta la calidad de la vida, pues la vida en sí, no puede ser valorada en solitario. Aquí está el conflicto: el personal de salud o la misma familia que se ve implicada en este proceso; tratan de encontrar la respuesta de si están haciendo un bien al ayudar en la muerte de una persona

No maleficencia: Puede que haya ciertas drogas o sustancias, que los profesionales de la salud o la misma familia implicada, administren y sean de acción lenta y que no provoquen dolor en los sistemas del paciente y éste se vaya muriendo lentamente sin que sienta nada. Mirándolo de este punto no se le está haciendo un daño.

Principio de autonomía: El equipo tiene la plena libertad para elegir si involucrarse o no en esta situación. Se debe respetar la decisión que cada una de las personas. Tiene libre elección de profesional y de efector en la medida en que exista la posibilidad.

Principio de Justicia: Toda persona tiene la libertad de elegir las decisiones que para ella son las más adecuadas. El equipo de salud tiene el mismo derecho a aceptar o rechazar cualquier tipo de propuesta que ellos consideren que no va con sus valores propios o que atienta contra su derecho a elegir, a ser libres de decidir lo que mejor va con los valores de cada uno.

Cuarto Dilema

-Garantías Legales para Pacientes y Equipo de Salud

Beneficencia y No maleficencia: Cuando una persona decide poner fin a su vida a través de la eutanasia y el personal de salud está de acuerdo en ayudarle, el estado de cada país debería respetar estas decisiones personales, ya que si ambos están de acuerdo al fin y al cabo nadie sale perjudicado a ninguno se les está haciendo daño, ya que para ellos es considerado un beneficio. Por un lado los médicos que están a favor buscan aliviar el sufrimiento del paciente y si la única salida es la eutanasia, justifican de este modo aplicarla, en base también a que el paciente puede decidir que para él es un bien terminar con una mala calidad de vida.

Sexto Dilema

-Anteponer el tratamiento médico a la dignidad de las personas

No maleficencia: Está claro que no hacer daño es vital en la atención de los pacientes, pero en el caso de los enfermos que no tiene cura para su enfermedad y yacen totalmente dependientes de tratamientos de todo tipo, algunos invasivos se debe tener en cuenta hasta qué punto es digno de tolerar este encarnizamiento terapéutico. Al fin y al cabo muchos de estas medidas médicas que lo único que hacen es prolongar la vida de los pacientes, no están logrando uno de los propósitos fundamentales: no hacer daño y respetar la dignidad de la persona.

Beneficencia: Siguiendo con la idea anterior, la idea de hacerle un bien al paciente debe ser definida en algún sentido. ¿El bien es dilatar su vida a costo de lo que sea? ,¿ Un beneficio es seguir con el tratamiento o bien con una pésima calidad de vida y que el paciente deba soportar una degradación tan grande que no la iguala lo terrible que podría ser el camino hacia la muerte?

Autonomía: Respeta el deseo del paciente de no afrontar sufrimientos que la medicina no puede paliar. Este punto tiene relación con el consentimiento informado y el documento de las voluntades anticipadas. Con estos documentos se establecen todas aquellas normativas que prevén que una persona mayor de edad, capaz y libre, establezca de antemano su voluntad, por si llegado el momento final de su vida, no pudiera hacerlo. El consentimiento informado es la conformidad voluntaria y consciente de un paciente, después de recibir la información adecuada, para que tenga lugar una actuación médica. El paciente puede realizar y revocar este consentimiento en cualquier momento.

Principio de Justicia: Solicitud por el profesional actuante de su consentimiento informado, previo a la realización de estudios y tratamientos.

Séptimo Dilema

-Estado Vegetativo Persistente

Beneficencia: Si un paciente lleva muchos años en este estado, no tiene mejoría y está siendo mantenido mecánicamente por todos a su alrededor, esta situación indigna de sobrevivir, más que de vivir, se vería terminada tomando esta medida. Sería un beneficio también para la familia, que dejaría de alimentar la esperanza y de deteriorar su calidad de vida, en aspectos tanto físicos como psicológicos, ayudando en la atención de una persona que no tiene muchas esperanzas desde el punto de vista médico.

No maleficencia: En el caso del EVP, el paciente está a merced de muchos tratamientos invasivos, como nutrición parenteral, alimentación por sondas, además de muchos cuidados de todo tipo para su diario vivir, que de una u otra forma causa daño físico en él y lo van deteriorando poco a poco en todos sus sistemas. Puede que el paciente no sienta estos daños en su cuerpo debido a su inconsciencia, pero ¿hasta qué punto es ético mantener a una persona en estas circunstancias? Quizás no se le está haciendo daño en forma directa, pero tampoco se le está haciendo un bien mantenerlo de esa forma a costa de lo que sea.

Principio de autonomía: El principal problema que nace de este dilema es el relativo a determinar quién o quiénes se encontrarían en condiciones de optar entre la continuación o no de la aplicación de estas técnicas, las cuales no proporcionan posibilidad alguna de curación ni mejoría y sólo sirven para mantener formalmente viva a una persona materialmente muerta.

Principio de Justicia: La necesidad de evitar prácticas discriminatorias y abusivas. La existencia de documentos facilitaría enormemente las decisiones de quienes rodean al paciente, dado que dispondrían de un marco de referencia para saber cuál sería la decisión del mismo y, de esta manera, respetar así su autonomía.