Clase 2 Libertad y autonomía

Justicia



La justicia nos lleva más allá de la simetría, a la asimetría. Ej. Si hay que repartir entre cinco una marraqueta, ¿cómo la partiría? Este ejemplo nos lleva a pensar que la repartición más justa dependerá de las circunstancias, como la necesidad. Si hay entre los 5 un niño y 4 adultos, se dará la mayor parte al niño, quien es el que más necesita por su necesidad energética. Al hacer o sentir misericordia por otro, nos pone en un lugar más alto de aquel ser que se mira. Se llama a esto una actitud “egótica”. Uno se mira como el ser bueno, a quien se puede recurrir porque es capaz de ayudar a quien está “abajo”. Enseñar a pescar. Es más justo dar la herramienta a una persona necesitada para que satisfaga por sí mismo sus necesidades, antes que dar los peces. “Esfuerzo”: una condición justa del ser humano; toma sus recursos para salir adelante, pero no viéndolo como un sacrificio, sino como una actitud positiva de superación.

Principio de Autonomía






Condiciones intelectuales para considerar a una persona autónoma
Capacidad para: Comprender información relevante; comprender las consecuencias de cada decisión; elaborar razonamientos a partir de la información que se le transmite y de su escala de valores; comunicar la decisión que haya tomado.






¿Qué sucede con la persona que se transforma en enfermo/paciente? Comparación de la Cárcel v/s hospital:
· Quehacer diario con horarios y rutinas impuestos.
· Reciben lo que le dan (alimentos, medicinas, vestuario, etc).
· Se rodean de personas que no conocen y tienen que acatar los distintos caracteres de éstas.
· No pueden salir por su cuenta.
· Tienen horarios y número de visitas restringidos.
· Ambos se ven como un castigo por malos actos o accidentes.
· Ambos tienen normas y guardias que custodian.
· Ambos privan de la individualidad, intimidad y libertad.






Lo importante es que como enfermeras no nos transformemos en gendarmes. Ante una influencia y ambiente positivo, hay mejor disposición de quienes reciben los cuidados. Y del punto de vista biológico, aumentan sustancias como linfocitos, serotonina, endorfinas, oxitocina, entre otros, lo que lleva a mejorar el estado de salud y el ánimo.

Caso 1



Marta de 32 años padece de cáncer, el cirujano le indica operarse, sin embargo la sra. Presenta muchas dudas. ¿Quién toma la decisión? ¿Qué debería hacer la enfermera, el equipo de salud?
En este caso, lo primero que debiera de hacerse es escuchar. Saber sus temores, dudas, creencias. Permitir que la señora quite de sí la preocupación de la operación que se suma al diagnóstico que, socialmente, se cataloga como “camino a la muerte segura”.
Locus de control: al tratar de ayudar al paciente, muchas veces le quitamos su autonomía, nos volvemos paternalistas. Puede ser interno y externo. Sin embargo, como enfermeras no estamos para resolver problemas, sino para ayudar a articular soluciones.

Libertad

Para ser libre, tengo que coartar mi libertad”. Si pensamos que ser libre es hacer lo que uno quiere, pongámonos en esta situación. Una niña sueña con ser bailarina. Para esto necesita práctica, una disciplina o un régimen, donde con éste coarta las otras actividades que hace usualmente: se coarta la libertad. Esta es la paradoja. Se sacrifica uno mismo para lograr la amplitud máxima en lo que se quiere, pero se logra poniendo límites en otras áreas. La libertad entonces se relaciona con la “autorregulación”.
Requiere del “entendimiento”, como facultad que busca la verdad, y de la “voluntad”, facultad que busca el bien.
Nadie es libre si no ha desarrollado el locus de control interno, la autorregulación, o también dicho como desarrollo personal. El más libre es quien está más autorregulado, no quien está menos regulado. Antes de hacer algo, es capaz de pesar los pro y los contra de las consecuencias de sus actos. Es la capacidad que se resume en el decir Sí o No.
Si tenemos el entendimiento y la voluntad, escogemos el Bien. No los vicios, sino la Virtud, el justo medio. Los vicios nos encadenan; las virtudes contribuyen a hacernos más libres.
¡Déjame hacer mi vida!
Reclamo ante los límites. Generalmente impuesto por los padres, pero su misión es justamente la de controlar, regular. La educación pasa a ser la forma más tirana de imponer el modelo correcto de actuar. Aquí nuevamente se da la paradoja. Sin embargo, por más que reclamemos el querer la libertad para hacer nuestras vidas, no la tendremos hasta que por fin nos percatemos que siempre la hemos tenido, puesto que somos nosotros mismos quienes la construimos.
¿Cómo se hace entonces buena o mala una persona? A través de sus ACTOS.
Causas Internasà Factores genéticos y orgánicos
Causas Externasà Condiciones ambientales (nivel socioeconómico, nivel cultural, entorno social), experiencias vitales (aprendizaje), condiciones familiares (modelos parentales, estilos educativos de padres estado emocional de padres, vínculo afectivo)
Todas estas causas se procesan en nuestras mentes lo que crea las motivaciones o intenciones de nuestros actos. Según estas raíces, se determinará nuestra Conducta.






Autonomía






Griego. Auto: uno mismo. Nomos: norma. Es, en términos generales, la capacidad de tomar decisiones sin ayuda de otro. Es distinto de la heteronomía (conducta dependiente, sumida a otras reglas)
Intelectualismo moralà característica de la conducta dependiente del intelecto y no tanto de la voluntad. Sabio: bueno. Necio: malo.
Ilustraciónà salida del hombre de su minoría de edad. Sapere Aude! Ten valor de servirte de tu propio entendimiento.
La autonomía se alcanza desde la voluntad de querer poseerla y permite al hombre librarse de la carga de la autoridad. La libertad, más que una condición, es un logro.
Piagetà maduración moral a través de dos fases: de la heteronomía a la autonomía.
Razonamiento heterónomo: las reglas son objetivas e invariables. Deben cumplirse literalmente porque la autoridad lo ordena. No hay excepciones. La base de la norma es la autoridad superior (padres, adultos, estado) que no ha de dar razón de las normas impuestas ni ha de cumplirlas e todo caso.
-Caracterísicas: tendencias a sanciones expiatorias; identificar el error como una falta; búsqueda indiscriminada de un culpable; una falta no puede quedar sin castigo; es admisible el castigo del grupo si el culpable no aparece.
El cambio de un razonamiento heterónomo a uno autónomo se da en la adolescencia.
Razonamiento Autónomo: reglas como acuerdos, modificables. Se interpretan, hay excepciones. La base de la norma es la aceptación. Sanción proporciona a la falta. El castigo colectivo es inadmisible si no hay culpable.


Caso 2






Germán es un adulto mayor de 80 años con fractura de cadera, hospitalizado para intervención quirúrgica. Presenta deterioro psico-orgánico severo, hipertensión y asma. La enfermera le explica en que consistirá la intervención y le solicita firmar un consentimiento. Comente desde la perspectiva bioética de la situación del enfermo.
Al tener en este caso un deterioro de esta magnitud, es difícil establecer la función de consejera y educadora. Es primordial establecer las condiciones de escucha de don Germán, porque en caso de no poder entender o siquiera poner atención, ¿cómo se le podrá pedir este consentimiento, y lo más importante, explicarle el procedimiento? Sin embargo, a pesar de las condiciones es importante mantener la comunicación con él, aunque no responda. No puede ser tratado como un “vegetal” sino en todo tiempo como una persona. Don Germán se ve afectado en su autonomía, coartado de su libertad para decidir frente a las intervenciones. Es en este caso donde es necesario ubicar a personas cercanas que puedan recibir la información, y en caso extremo decidir por firmar el consentimiento. Lamentablemente, en circunstancias como estas no es posible ver al paciente como un ser capaz de decidir por sí mismo, y como enfermeras con rol de sustituto debemos tomar su lugar.


Análisis y aplicación al rol de enfermería






Muchas veces nos decimos ser libres. Libres en nuestras decisiones, libres para expresarnos, libres para hacer de nuestras vidas como queramos. Pero nada más basta con que alguien, tomándose de su libertad, nos pase a llevar, y ya nos creemos coartados de la nuestra. ¿Significará realmente libertad “el querer hacer lo que queramos”? ¿Qué sucede entonces si queriendo hacer lo que se quiere, se hace algo que otra persona no quiere? Parece esto un trabalenguas. No obstante, es mucho más confuso el usar este término en nuestra vida cotidiana como lo que realmente significa. Las reglas y el control están mucho más relacionados con esta palabra de manera similar que de forma antagonista; esto es posible aseverar puesto que cada acto nuestro trae consecuencias, sean estas positivas como negativas, pero siempre sale alguien afectado. ¿Y hasta qué punto podemos hacer nuestra voluntad? ¿Puedo ofender a una persona de manera extrema, sólo por que tengo la libertad de expresión de mis pensamientos? ¿Puedo acaso acostarme en medio de la calle provocando un atascamiento de vehículos sólo porque tengo la libertad de hacer lo que quiero en lo que públicamente también es mío? Por supuesto que no. Es así como se explica la relación de la palabra libertad con la palabra autocontrol. El saber hasta qué punto puedo actuar o pensar sin pasar a llevar la libertad del otro. Saber razonar, analizar, proyectar las consecuencias de las decisiones y recién determinar si es adecuado o no ofender a una persona que también tiene sentimientos, que también es capaz de razonar, un ser autónomo y libre, y que tiene todo el derecho a ser tratado como es, un ser humano.

La libertad y la autonomía son dos conceptos que como futuros profesionales debemos tener presente. Y no sólo en la práctica de nuestra carrera, sino en nuestro diario vivir, como personas íntegras, desde ya. Cada individuo que se atraviesa por nuestro camino es una unidad libre y autónoma, que posee cualidades forjadas durante toda su vida. Nada más basta caminar por la calle, y mirar las tantas caras de personas que siguen un camino hacia lo que corresponde sus labores diarias. Decisiones que han tomado en el pasado, y que repercuten en lo que es el presente. Su autonomía los lleva a decidir en qué trabajar, qué aprender, con quién relacionarse, qué comer, tener o no tener una vida saludable, tener o no hábitos nocivos, cuidar o no de su salud. Lamentablemente vemos en nuestra práctica muchas de estas consecuencias derivadas de las decisiones de personas (no todas) que quizás, en algún momento de sus vidas, decidieron “no tan bien”, y sufren las repercusiones de estos actos. No obstante, se nos ha enseñado el rol que como enfermeras debemos cumplir: el cuidado. Y este no sólo se remite al cuidado físico, sino también al cuidado de los valores positivos y negativos de quienes lo requieren. Por esta misión encomendada, es que nuestros cuidados deben ir también al privilegiar la autonomía de los individuos, para que tomen las decisiones “más correctas”, sin darles las respuestas, sino las armas para que ellos mismos las deduzcan. Si no hiciéramos así, su autonomía se vería coartada, y perderían la esencia que como humanos nos caracteriza: la libertad de hacer nuestras vidas.